
Mallorca Live Nights: Veintiuno
Diego Arroyo (voz y guitarra), Pepe Narváez (batería), Yago Banet (bajo), Rafa Pachón (guitarra) y Juan Antonio García (saxo y piano).
Afinados, correctos, locos, alegres
Patricia Gelabert
Carlos Fernández (ver galería)
El pasado sábado Mallorca reunía tres grandes focos musicales: Fito y los Fitipaldis en el recinto del Mallorca Live Festival, la última edición del Palma On Season en el Parc de la Mar con Sexy Zebras a la cabeza, y Veintiuno en Es Gremi dentro del ciclo Mallorca Live Nights.
No lo tenían nada fácil los de Toledo, pero aún así resistieron, y pusieron el broche a una noche perfecta. Afinados, correctos, locos, alegres. Así se mostraron sobre el escenario y eso es lo que se espera siempre e ellos. Eso y su buena música. Y cumplieron con todo.
En esta vida anémica que vivimos, vida ordenada, estoicismo, aburridísima vida. Lo que debería recetar el médico es que hiciéramos algo profundamente mal
Así presentaba Diego Arroyo uno de sus temas más reconocidos: «Nudes». Y, así, hacía que la sala se convirtiera en una fiesta al instante. Y no solo por eso: su estética y la performance que llevan a cabo en esta gira a la que han llamado «Mitología» (y que da nombre a una de las canciones de su último disco), nos recuerda al baile del instituto de las típicas películas americanas que se desarrollan en el último curso y la graduación.
«La balada de Delirio y Equilibrio» es su último trabajo de estudio, y lo presentaron en Es Gremi junto con otras canciones de su discografía tan importantes como «La ruina», «Caramelo» o «La Toscana».
Cuando estás triste hay un lugar que está en tu cabeza, al que puedes ir siempre que quieras. Y refugiarte. El mío está en La Toscana
Y aunque parezca por el nombre de sus canciones que acudimos a la llamada del baladón triste durante hora y media, lo cierto es que siempre consiguen hacer de la pena de sus letras una fiesta constante. Si además le sumas la entrega del cantante y su banda, junto con la conexión que tuvieron con el público, consigues una combinación ganadora.
Con «Estarás» Arroyo bajó del escenario, colocándose en el centro de la pista, cantando junto a un público muy entregado la que es, en mi opinión, una de las canciones más bonitas de Veintiuno. Se iba acercando con ella el final del concierto, y no podían terminarlo sino por todo lo alto, con la energía rozando el cielo y canciones como «Cabezabajo», «Dopamina» y «La vida moderna», con la que dieron por finalizada una noche que recordaremos hasta que vuelvan a la isla.
Ya fuera de los focos, demostraron una vez más la cercanía con su público y estuvieron charlando y firmando discos a todo aquél que quiso quedarse.










































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